magaliLa autora de “Arde la Vida” nos cuenta un poco más de ella y de su producción.
¿Planificaste el libro al detalle antes de escribirlo o lo dejaste surgir sobre la marcha?
Nació. Escribo desde que era muy chica, pero nunca lo había compartido públicamente y un día dije “¿Y si comparto esto que escribí sobre vivir sola en Facebook?”. Lo hice, y a los quince minutos, cuando entré a borrarlo por la vergüenza, tenía comentarios increíbles y lo dejé. Empecé a publicar todas las semanas, con temas cada vez más íntimos, y la gente siguió apoyando. Así llegó la pregunta: “¿Para cuándo el libro?”. La leí y me quedé sonriendo y preguntándomelo para mí misma: ¿Para cuándo el libro? ¿Qué otro momento tenemos que “ahora”?
No sé. Me daba mucho miedo escribir algo que no fuera perfecto, y después de algunos días con la idea en la cabeza me di cuenta de que no tenía que apuntar a ser perfecto, sino a despertar algo diferente en los que lo leyeran. Escribí a un ritmo vertiginoso, unas siete, ocho horas por día, y en dos meses lo terminé. Así es la inspiración, viene cuando no la pedís, y se queda un rato abrazándote.
¿Qué etapa de tu vida representa e libro?
Arde la vida es una autobiografía novelada, así que en cierto punto, representa toda mi vida hasta el punto final del último capítulo. Fue liberador poder escribir sobre un montón de cosas que me dolieron, o que me hicieron tremendamente feliz. Escribir es un poco hacer trampa. Uno puede elegir contar lo que recuerda, o contar algo distinto, más literario, en base a lo que recuerda. Yo traté de ser fiel a cómo viví cada historia, pero también fue lindo reconocer que a medida que la iba escribiendo, se iba transformando. ¿Hice trampa? No sé. Creo que el libro me hizo trampa a mí. Me dio la oportunidad de resignificar el pasado, me mostró que incluso lo que uno cree fijo e inamovible, se puede transformar.
¿Qué se siente tener un libro tuyo publicado?
Pasó un año y todavía no caigo. Es una alegría inmensa, mezclada con orgullo y con las ganas locas de seguir escribiendo, de mostrar que eso no quedó ahí, que hay más para decir, que siempre hay más para decir aunque todo esté dicho.
Arde la vida logró lo más lindo que soñé con el primer libro y es que la gente pregunte cómo tenerlo, que lo desee sin conocerlo más que de oído, sin siquiera conocerme a mí a veces. Eso es muy loco, sobre todo en una época donde las personas no le dan mucha bolilla a los libros, donde vivimos apurados. Mi deseo cuando publiqué el libro era que las personas que leyeran el libro, le tuvieran cariño, y se está cumpliendo.
Tenés muchos seguidores en las redes sociales, ¿A qué creés que se debe?
Creo que es una combinación de varias cosas. Trabajo, dedicación, pasión, sencillez. Escribo y hablo de forma directa, honesta y clara. Puedo estar refiriéndome al amor, o a la legalización del aborto, pero siempre con el mismo compromiso. Yo no busco que la gente esté de acuerdo, y la gente lo percibe. El acuerdo viene o no, pero lo que hace que estén ellos ahí es que hablo, a través del papel o de la oralidad, con el corazón y casi siempre con humor. Puedo ponerme un poco más oscura por momentos, pero en general, tanto las poesías como los monólogos de stand up aspiran a que el espectador salga de la lectura o del show con más energía, con ganas de buscarse o  de, por lo menos, preguntarse cosas. Me gusta frenar la automatización, suspender la rutina por un rato, y trato de transmitirlo. Es mágico cuando me llega algún mensaje de algún lector diciendo que por el libro hizo tal cosa, o tomó cierta decisión, o simplemente lloró o se ríó un buen rato. ¿Cómo se agradece eso? A mí la única manera que se me ocurre es seguir escribiendo.
Magalí Tajes Parga: “Arde la vida es una composición de relatos autobiográficos y cuentos independientes”
Tagged on:             

One thought on “Magalí Tajes Parga: “Arde la vida es una composición de relatos autobiográficos y cuentos independientes”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *