Fragmento de Postales del Siglo 21, el nuevo libro sobre política internacional del analista político cordobés Iván Ambroggio, junto al ex Canciller Rafael Bielsa.

 

Las maras son las pandillas callejeras que transcendieron el barrio y que hoy ponen en jaque a ciudades y países enteros. Algunas tejieron vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado. Su
nombre deriva de hormiga marabunta, una especie sumamente agresiva y guerrera, que no teme devorar a un animal más grande. Se organizan, atacan, muerden, devoran y destruyen todo lo que se interponga en su camino.

Las maras que agobian a Centroamérica, surgieron en los años sesenta, pero adquirieron mayor poder y relevancia a partir de los años ochenta. El Salvador, Guatemala y Honduras son los tres Estados donde los mareros se cuentan de a miles, igual que en México y en EE.UU. Las dos pandillas más grandes son: Salvatrucha y Barrio18. La extorsión es un método para  financiar su existencia. Mediante, la llamada “renta” o “impuesto de guerra”, las maras cobran una cantidad de dinero a las personas, especialmente a los trabajadores del transporte colectivo y a los comerciantes. La recolección del dinero, la efectúan con una frecuencia semanal o mensual. Si no se paga la renta, el colectivo es incendiado o la persona es asesinada sin contemplaciones.

En los años noventa, una de las marcas distintivas de los mareros, eran los cuantiosos tatuajes que exhibían en sus cabezas y en casi todo su cuerpo. Hoy, para evitar la estigmatización, algunos ocultan sus tatuajes, se los borran y/o se los hacen en zonas del cuerpo no visibles a simple vista. Poseen un lenguaje de señas y un código moral que contempla severos castigos y crueles actos de venganza.

Las maras nacieron en los Ángeles, como tribus urbanas para defenderse de otras etnias. Con la deportación efectuada por EE.UU. en 1992 –en virtud de los escándalos suscitados en Los Ángeles–, los mareros volvieron a sus países de origen (principalmente Honduras, Guatemala y El Salvador). Sexo, drogas y violencia desenfrenados, es un cóctel impactante que inunda las calles de los países donde estas pandillas residen. El narcotráfico no es su principal objetivo. No obstante, hay estudios que revelan sus conexiones y argumentan que la violencia ejercida por las maras fue el valor agregado que motivó que fueran contratadas por el cartel de Sinaloa, como ejército de combate. Las maras no operan en células (modus operandi propio del terrorismo) sino a través de clicas (banda barrial). La exclusión del sistema formal es un ingrediente que impulsa a muchos seres humanos a decidirse a vivir en un mundo de ilegalidad, violencia y extorsión.

Las recetas económicas que aconsejaban la implementación de una teoría fabulosa de derrame económico y desarrollo, durante los años noventa, merced a la implementación de privatizaciones sin límites y a un capitalismo sin responsabilidad social, dejaron profundas secuelas en las sociedades del hemisferio. Sus efectos fueron pueblos fragmentados y sumas dolorosas de desocupados y excluidos. Ya en 2011, un informe de Latinobarómetro reveló que 5 de los 10 países más desiguales del mundo están en América (entre ellos Brasil), y alertó que en América Latina, el 20% más rico concentraba el 57,8% del ingreso. En esta región del mundo vive el 10% de la población mundial y se produce alrededor del 30% de los homicidios del planeta. Sin dudas, uno de los principales factores del aumento de la violencia y la falta de seguridad tiene que ver con la mala distribución de la riqueza en Latinoamérica. 

Los integrantes de las maras, encuentran un sentido de pertenencia en estas organizaciones criminales, que no conocieron en el mundo formal. Y una vez que las personas ingresan a estas organizaciones, la salida (con vida) es prácticamente imposible.

 En síntesis: en películas donde imperan la vulnerabilidad y la exclusión, las vedettes suelen ser la violencia y la ilegalidad.

Puede adquirir el libro “Postales del Siglo 21” a través de nuestra web: www.tintalibre.com.ar

“Maras: las pandillas que horrorizan a Centroamérica”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *