HIPERACTIVIDAD MEJORAR ORTOGRAFIAEl empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a palabras átonas. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esta forma incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras».

Esa fue la norma aprobada por las veintidós Academias de la Lengua Española en 2010 en Guadalajara (México), reflejada en la «Ortografía de la Lengua Española» publicada ese mismo año.[1]

Cuando me propusieron escribir este artículo lo primero que me vino a la cabeza, como correctora, fue la posibilidad de poner sobre la mesa la polémica acentuación de la palabra solo.

Si seguimos la lógica fundamentada de la RAE, que de hecho no es una regulación exclusiva de la Ortografía de 2010 sino que la soberana de las letras viene aplicándola en sus escritos desde que el estudioso Julio Caseres advirtió la inconsistencia en 1952, no podemos seguir insistiendo con la ambigüedad ya que hay elementos como el contexto, el cambio de orden de las palabras y hasta la sustitución del adverbio por las palabras únicamente o solamente que servirían para zanjar la discusión.

Pero bien sabemos que somos animales de costumbres y enarbolaremos la bandera de la tradición, de la florida educación clásica que recibimos, de lo bonita que se ve la palabra con su acento gráfico y que vamos camino a simplificar la lengua castellana hasta empobrecerla.

Ante todas estas válidas opiniones, mi criterio a la hora de corregir es la conciliación en primer lugar; con el autor y la editorial, bajo la permisiva mirada que todavía aplica la Real Academia Española. Teniendo en cuenta que las reglas deben esperar los tiempos humanos para arraigar y volverse hábitos, podemos seguir usando la tilde si consideramos que eso suma al escrito, a la comprensión del mismo y a la comodidad del escritor y sus lectores.

Para cerrar quisiera destacar, a título personal, mi apoyo a simplificar la lengua para hacer de ella una llave, y no una clave. Los escritores tienen sus estilos y gracias a esto su público cautivo, un lector atrapado en la magia que va tejiendo la trama literaria puede perdonar hasta el error de tipeo más hiriente a los ojos, porque lo que vamos a buscar a un libro cuando abrimos sus páginas es ese placer infinito que nos provoca su lectura. Para aplicar todas las reglas al pie están los escritos académicos y los rigurosos jueces que los evalúan.

El arte está para ensuciarse las manos y dejar volar la creatividad, pero no quisiera que con estas palabras pierda sentido la labor del corrector porque de errar a herrar hay un yunque de diferencia.

Constanza Riverá

[1] Fuente: http://www.abc.es/cultura/20141130/abci-solo-tilde-201411291825.html

Solo vengo a dar mi opinión
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